martes, 1 de marzo de 2011

Encuentros por Madrid 3




















Nos despedimos de Juan Carlos Savater hacia las 20:00 H. pues tenía que coger el autobús para ir a su casa de las afueras de Madrid y decidimos ir al bar que nos aconsejó Ernesto, “El brillante” creo recordar donde, decía, servían unos ricos bocadillos de calamares. Nos sentamos en una mesa de fuera, en la terraza y les advertí que, a la hora de comer, yo no era muy hablador, pero no sirvió de mucho, al final hablé de lo que habíamos acordado en el encuentro, de la No-dualidad. En un momento dado, Salva vio a un amigo el cual no veía desde hacía trece o catorce años, Ramón. Cuando lo seguimos con la mirada, Ramón iba acompañado por otro amigo pero lo que nos dejó boquiabiertos fue que Ramón vestía todo de blanco como los saris indios, calzaba sandalias, llevaba el pelo largo y una gran barba. Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. Arriba podéis ver la foto que nos hicimos en la estación de Atocha en otro encuentro “fortuito” porque lo del bar fue por la noche del sábado y la foto es del domingo por la mañana cuando acompañamos a Ernesto a coger el tren. Íbamos los tres, Ernesto, Salva y yo por la estación y vi a Ramón sentado en una mesa tomándose un té. Le dije a Salva, “¿no es ese Ramón, tu amigo?", y efectivamente lo era. Le pedimos permiso para sentarnos con él y estuvimos hablando rato largo hasta que Ernesto por un lado y más tarde Ramón por el otro se marcharon de viaje.
Salva conocía a Ramón desde hacía trece o catorce años porque fue su profesor de Reiki y, según Salva, por el que comenzó su camino espiritual y, os vuelvo a repetir, ¡mirad que es grande Madrid que nos lo tenemos que encontrar de nuevo al día siguiente en la estación de Atocha! Una pasada.

Luis Granados

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